No es cuestión en este caso de mitificar y construir dioses que casi siempre tienen los pies de barro. En este caso se trata de recordar, de abrir un cajón en el que están siempre libres de suciedad la historia de la música al lado de la historia de las personas que la fabricaron. Cuando hablamos de Jamaica a nuestro interlocutor le vendrán a la mente varios conceptos asociados. La marihuana, el reegae, Bob Marley, y quizá poco más. En este caso y en este artículo pretendo hablar de las cosas que a mí me pasan cuando pienso en la palabra Jamaica. Últimamente se pueden resumir en dos. Eso sí, esas dos florecen, se ramifican como brotes de cerezo. En una de las dos coincidiré con esa mayoría de la que hablo, en la otra con mucha gente, pero con menos. Bob Marley es la primera y Skatalites es la segunda. Los dos, que un día fueron uno, que compartieron más de ciento sesenta grabaciones y que fueron complementarios hasta el punto de que nadie sabe si nació antes el ska o fue el reegae quien lo hizo primero. Skatalites nacen en 1963, germen según muchos de la música que vino después. El ska, el ragga, el dub, el reegae. También se ha escrito que muchísimas canciones de Marley, como por ejemplo One Love, Put It On, o Simmer Down, llevaban el sello Skatalite. De la primera formación de Bob, The Wailing Wailers, de la que su inseparable Peter Tosh y también Bunny Wailer fueron los padres, también se puede decir que la interpretación de la gran parte de lo que hacían corría a cargo de ellos y de la mayor parte de los componentes de la Big Band Ska por excelencia. Los mencionados Skatalites.
Cuando Bob comienza a usar los estudios de grabación para su primer proyecto con The Wailing Wailers, Skatalites y muchos músicos jamaicanos ya llevaban mucho tiempo dentro tocando, arreglando, preparando temas, discos, quizá la mayoría de los que componían el puzle de la música en Jamaica los frecuentaban desde los años cuarenta.
La pasión que sentimos algunos por conocer el orígen etimológico de las palabras es casi enfermiza, pero en este caso, al referirnos a lo que quiero contar, no lo hacemos exactamente de etimología, aunque en el fondo sí. En cuanto al nombre de Ska cuentan las leyendas que el nombre tiene dos orígenes, bien a elegir o bien sea que los dos formen parte de la misma historia. Pero los dos sí que tienen la misma raíz. Todo eso nos conduce a que Skatalites fueron los verdaderos creadores de la cultura y el estilo ska. Volviendo al orígen del término Ska, no son pocos los que coinciden en que el apodo de Cluet Jonson (Skaboovie) y el sonido de la guitarra de Jah Jerry que sonaba ska ska ska, son los dos aspectos que confluyen en uno solo y que hablan de porqué esta música tiene el nombre con que todo el mundo la conoce. Pero algo sí está cada vez más claro: Skatalites son sus padres.
Bob Marley saltó musicalmente de Wailing Wailers a Bob M. and The Wailers y consagró con melodías más espirituales que frívolas (hasta el extremo de no encontrar apoyos a la hora de producir), y más lentas y pausadas que el Ska, algo que ha trascendido incluso a la cultura Rastafari, el Reegae, que según quizá las mismas leyendas que dan el nombre al ska, debe su nombre a la unión del sonido entre una guitarra eléctrica y un órgano. Algo así como reegae reegae. Y desde Clave de Sol, que somos muy amigos de unir, en este caso y aquí, Skatalites son al Reegae igual que Bob Marley es al Ska. Padres o hijos. Hijos o Padres. Creadores y músicos todos a los que sacamos unos instantes del cajón del olvido colectivo para comprobar que aún siguen ahí.
