domingo, 16 de febrero de 2014

Extrañar la lucha, y el color de aquel rock.

Es como esos sueños en los que odias despertar, como uno de esos en los que la vida real aparece tal y como es, con los mismos colores, aromas, sabores, pero con el espíritu que se anhela todos los días. Esta historia trata de nacimientos equivocados, como los de tantos que anhelan haber nacido diez o quince años antes. 
Joe Strummer. Icono del Rock Protesta.
Hay quien dice que la generación que nació en los setenta es la generación cómoda. Echamos conocimiento ya con democracia. Hemos vivido celebrando progresos en educación, en sanidad, aunque estemos en otros en los que parece que nuestros anhelos de nacer bajo yugo se van a cumplir. Pero en esta ocasión nos cogerá mayores, lo mismo que nos cogió jóvenes la posguerra. O no nacidos. 
En aquella época la música, el rock, la canción de autor hablaba de utopía, intentaba poner en los oídos de los destinatarios las notas y las palabras precisas para por un lado contar lo que pasaba y proponer la lucha y por otro esconderse de la mano represora que acechaba a la vuelta de cada esquina. Cada vez que escucho la frase "yo corrí delante de los grises" me doy de bruces contra el suelo y pienso que yo fui uno de esos que nació en una época equivocada. Me hubiese gustado estar por ejemplo en París en el Teatro Olympia junto a Paco Ibáñez y galopar junto a aquella generación que escuchaba a escondidas a The Ramones, a Sex Pistols, a Jethro
, a Janis, a Lennon, y a la que los sonidos de las guitarras, los redobles de las baterías y los zumbidos de un bajo hasta los podían oler, tocar, masticar. A mí no me parecen los mismos cuando ellos lo cuentan. Luchar por los derechos perdidos hacía casi cuarenta años, e inventar nuevas ideas para conseguir que en el futuro, generaciones como la nuestra no tuvieran que correr delante de una policía guiada desde un despacho de desgobierno.
Aquella época inspira a tanta y tanta gente de mi generación que si se pudiese dar marcha atrás al reloj a ninguno le importaría. Unos días en los que cantar sobre muerte no era una quimera por que se moría en las calles, unos días en los que, supongo, la música era parte integrante del día a día. Esos aromas de los que hablo huelen a Triana, a "Hijos del Agobio" a "La Banda Trapera del Río", a Serrat, a Pablo Guerrero, a Raimon, a "Al Vent". Hablando con una amiga de lo que me faltaba para terminar el artículo le he dicho que le quería añadir algo más de Rock and Roll. A punto estoy de hacer las dos cosas, pero antes las gotitas de Rock. Una letra que quizá pueda trasportar a receptivos y no tanto a aquel tiempo en el que el color era fundamental para andar por unos derroteros u otros será la parte que le falta de guerra musical. Esto que dejarlo por aquí supone un orgullo más que anotar en mi agenda: 
"El Diablo te puede cuidar como Dios quizá no pueda hacerlo, subir por la montaña hasta donde las águilas vuelas para ver como las musas tienen la sombra aún más alargada, los hombres de lata no piensan que sus cerebros pueden estallar también y abrirse hasta dejar pasar a través de las juntas trenes enteros",..."Long Shadow" -Joe Strummer- IN MEMORIAM.