martes, 18 de febrero de 2014

Bye Bye, Happy Happy. Recordando a Joaquín Luqui.

No es fácil imaginar un mundo sin cielo ni mucho menos haber estado vivo y no haber rodado como una piedra. Es difícil no haber tenido un contacto sonoro con The Beatles 
o con los Rolling. Lo es salvo que tengas las orejas picudas en exceso y estés recién llegado de Marte. Para un ser humano se antoja al menos extraño. También hay cuestiones que se prestan a dar mil vueltas antes de encontrar por donde desligar la verdad de la imaginación y las ganas de ser uno mismo con las de ser lo que los demás quieren ver o directa mente mentir o no. A eso en la mayoría de los diccionarios no oficiales se le llama, cuando lo consigues ver fácil, ser auténtico. Hubo que serlo para haberse llamado Joaquin Luqui, y para haber contestado sin dudar no tener respuesta a la eterna pregunta Rolling o Beatles. "Amo a los dos grupos". Complicada tarea la de encontrar a alguien que afirme amar a unos sin decir que los otros no son de su estilo. Para Joaquín nunca hubo estilos, siempre hubo música,
nunca hubo ni Beatles ni Rollings. Un hombre que huía del ruido, cosa de locos en esta profesión, que supo romper la barrera que hay entre lo más vendido y lo que gusta escuchar. Alguien que nació en una radio humilde, en Radio Pamplona
en una época de esas que cualquiera hubiese querido pisar, en la década de los sesenta. Saludó por primera vez a sus oyentes en 1967, en Requeterritmo (hay que ser auténtico para bautizar así a un programa). Mil formas hay de hablar de estilos propios en radio, en televisión, en cualquier otra cara de la vida, pero en este caso  esa forma de llamar a su estilo es quizá la única que le hace algo de justicia. Poco tiempo después los 40 principales eran su casa. Eran nuevos los dos, Joaquín y los 40. Quizá por eso no se parezcan ahora en nada los 40 que conocemos a los de antes ni el Joaquín de antes al de ahora, simplemente porque no queda ningún Joaquín Luqui. El Gran Musical, Radio Show, Fancine, Banda Sonora, 3, 2, ó 1, Fan Club, y mucho más con la firma imborrable de un maestro. Presumía diciendo que tenía un sexto sentido para saber cuando algo iba a pegar. Y lo cierto es que se equivocó muy pocas veces cuando lo aventuró. Con Joaquín descubrió más de media España como sonaban los nº uno del rock tanto de aquí como de allá. Joaquín fue entre tantas cosas en su vida colaborador de Anda Ya, de La Ventana de La Cadena Ser y también de Hoy por Hoy. Una persona que nunca permitió, nunca, que nadie hablase de su vida privada, pero sí mucho de música, hasta aburrir si era preciso. Premios Ondas, Antenas de Oro, Premios Amigo, quedan ya para toda la vida, a demás de para quienes esté donde esté no dejamos de darle las gracias por haber vivido, para el resto del mundo y para poder anotar algo en los libros de lo que fue el calvo con pinta de profesor chiflado que lo mismo fantaseaba con una sinfonía de Bethoven que con un chillido de Bustamante.
Cuentan que era amante de la prensa de papel, que llegó a reunir una colección tan inmensa en su casa que se mudó a otro sitio y dejó la casa para los periódicos y millones de discos que dejaba junto a ellos porque esa era su historia más que la de él mismo como individuo. Grande Luqui, corto artículo para quien fue reflejo de muchas generaciones a la hora de escuchar música, de hablar de ella, de hacer radio y de reir a cualquier hora. 
Como diría él: "Tú yo yo lo sabíamos",.."Hola, hola, hola",.."Besitos para ellas, saludos para ellos", y como decimos nosotros soñando que le tenemos en el micrófono de al lado para despedir el programa: Bye bye, Happy happy. Una razón más para seguir haciendo radio con orgullo, sabiendo que detrás de un objeto llamado micrófono que es igual alA J. Luqui. In Memoriam.
que él usaba ahora estamos nosotros y mucha gente más que le echa de menos. Bye Bye, Happy Happy.