viernes, 31 de enero de 2014

Música experimental, gourmets del sonido.

Cuando hablamos de abrir las fronteras, el oído y la mente a una música, que aunque ya exista, el hecho trasciende más allá de lo normalmente concebido, quizá lo podemos hacer de forma pintoresca y puede parecer de pseudomusicólogos presuntuosos, pero lo vamos a intentar. Si aclaramos que lo estamos haciendo para intentar puntualizar que solo se trata de ir trabajando conceptos, ideas y formas a las que su desarrollo rítmico no les ha permitido calar en la mayoría, quizá por falta de ansia de estímulos, quizá por que estamos preocupados por demasiadas cosas para dedicarnos a cultivar y organizar nuestro concepto del arte, lo estemos haciendo presuntamente más fácil de entender.

Un hecho experimental es aquel que produce resultados no previsibles”. En este caso podríamos hablar de huir del puritanismo de los estilos, de la falacia de “está todo inventado”.


En esta música no hay nada más que sonidos. Sonidos que han sido escritos y sonidos que no lo han sido nunca. Los que no lo han sido parecen silencios en la música escrita y abren el camino a aquellos que se producen en un entorno físico. Es una apertura que existe también en la escultura y en la arquitectura contemporáneas. Los edificios son de cristal y se contemplan las construcciones en tela metálica.

Ejemplos de que es inevitable que se vean otras cosas, incluida la gente, si es que hay personas en ese momento. No existen el espacio vacío ni el tiempo vacío, siempre existe algo que ver, algo que oír. Se tiene que escoger. Si no se quieren abandonar los intentos de controlar el sonido se podrá complicar la técnica musical tendiendo a aproximarse a las nuevas posibilidades y a la nueva conciencia. O bien, se podrá abandonar todo intento de controlar el sonido, quitárselo de la cabeza y ponerse a descubrir medios que les consientan ser ellos mismos, en vez de ser el vehículo de las teorías humanas o de expresión de los sentimientos del hombre”. “Aquel que se dedique a la música experimental encuentra los medios para separarse de la actividad de los sonidos que produce. Algunos utilizan operaciones aleatorias, tomadas de fuentes antiguas como el libro de las transformaciones chino, o modernas, como las tablas de los números casuales que también utilizan los físicos en sus investigaciones. El campo total de las posibilidades puede repartirse con aproximación menor o mayor, y los sonidos existentes en el interior de tales reparticiones se pueden numerar”. Así reza su principal valedor, del que hablamos con insitencia en este artículo. Su origen es algo más que difuso, pero se puede hablar de Olivier Messiaen como un introductor de elementos no utilizados antes como las "Ondas Martenot", instrumento electrónico formado por un teclado, un altavoz y un generador de baja frecuencia. Así podríamos estar durante más de mil artículos, hablando de tecnicismos que una vez conocidos nos sorprenderían por más lógicos de lo que imaginamos. Un sintetizador, compositores experimentales que escriben para orquestas, para voces. Y también, por si queremos añadire algo de tinte exótico sin faltar a la realidad podemos resaltar la utilización de la música oriental como puente hacia esos nuevos caminos. Sin dejar de hablar de experimentos llegamos a los años ochenta. Desde ahí hasta nuestra época. Y seguiremos hablando de la influenccia del maestro. De nuevo John Cage. Post-Rock, James Wolcot, entre otros, Sonic Younth. Composiciones usualmente largas y desprovistas de estrictos cambios armónicos durante toda la duración del tema. En resumidas cuentas. Música para gourmets, para químicos de las ondas musicales, del ritmo, de la musica y de todo lo que no creamos que ya está inventado. Otra alternativa para es cansancio musical.