Cuando
hablamos de abrir las fronteras, el oído y la mente a una música,
que aunque ya exista, el hecho trasciende más allá de lo normalmente
concebido, quizá lo podemos hacer de forma pintoresca y puede
parecer de pseudomusicólogos presuntuosos, pero lo vamos a intentar. Si aclaramos que lo
estamos haciendo para intentar puntualizar que solo se trata de ir
trabajando conceptos, ideas y formas a las que su desarrollo rítmico
no les ha permitido calar en la mayoría, quizá por falta de ansia
de estímulos, quizá por que estamos preocupados por demasiadas
cosas para dedicarnos a cultivar y organizar nuestro concepto del
arte, lo estemos haciendo presuntamente más fácil de entender.

“Un
hecho experimental es aquel que produce resultados no previsibles”. En
este caso podríamos hablar de huir del puritanismo de los estilos, de
la falacia de “está todo inventado”.
“En
esta música no hay nada más que sonidos. Sonidos que han sido
escritos y sonidos que no lo han sido nunca. Los que no lo han sido parecen
silencios en la música escrita y abren el camino a
aquellos que se producen en un entorno físico. Es una apertura que
existe también en la escultura y en la arquitectura contemporáneas.
Los edificios son de cristal y se contemplan las construcciones en
tela metálica.
Ejemplos
de que
es inevitable que se vean otras cosas, incluida la gente, si es que
hay personas en ese momento. No existen el espacio vacío ni el
tiempo vacío, siempre existe algo que ver, algo que oír. Se
tiene que escoger. Si no se quieren abandonar los intentos de
controlar el sonido se podrá complicar la técnica musical tendiendo
a aproximarse a las nuevas posibilidades y a la nueva conciencia. O
bien, se podrá abandonar todo intento de controlar el sonido,
quitárselo de la cabeza y ponerse a descubrir medios que les
consientan ser ellos mismos, en vez de ser el vehículo de las
teorías humanas o de expresión de los sentimientos del hombre”.
“Aquel que se dedique a la música experimental encuentra los
medios para separarse de la actividad de los sonidos que produce.
Algunos utilizan operaciones aleatorias, tomadas de fuentes antiguas
como el libro de las transformaciones chino, o modernas, como las
tablas de los números casuales que también utilizan los físicos en
sus investigaciones. El campo total de las posibilidades puede
repartirse con aproximación menor o mayor, y los sonidos existentes
en el interior de tales reparticiones se pueden numerar”. Así
reza su principal valedor, del que hablamos con insitencia en este
artículo. Su
origen es algo más que difuso, pero se puede hablar de Olivier
Messiaen como
un introductor de elementos no utilizados antes como las "Ondas
Martenot",
instrumento electrónico formado por un teclado, un altavoz y un
generador de baja frecuencia. Así podríamos estar durante más de
mil artículos, hablando de tecnicismos que una vez conocidos nos
sorprenderían por más lógicos de lo que imaginamos. Un
sintetizador, compositores experimentales que escriben para
orquestas, para voces. Y también, por si queremos añadire algo de
tinte exótico sin faltar a la realidad podemos resaltar la
utilización de la música oriental como puente hacia esos nuevos
caminos. Sin dejar de hablar de experimentos llegamos a los años
ochenta. Desde ahí hasta nuestra época. Y seguiremos hablando de la
influenccia del maestro. De nuevo John Cage. Post-Rock, James Wolcot, entre otros, Sonic Younth. Composiciones usualmente largas y
desprovistas de estrictos cambios armónicos durante toda la duración
del tema. En resumidas cuentas. Música para gourmets, para químicos
de las ondas musicales, del ritmo, de la musica y de todo lo que no
creamos que ya está inventado. Otra alternativa para es cansancio
musical.