jueves, 30 de enero de 2014

Chema Espejo. Rock and Blues, Sonido de Lobo de Mar.


Hay muchas vivencias que van marcando el camino de cualquiera. El de Clave de Sol lo marcan sobre todo dos: Las estaciones de tren abandonadas y los marineros viejos. A todo eso me recuerda Chema, que no es poco. La presencia física, su voz rajada que parece fabricada para hacer lo que hace, cantar rock. Cualidades que me recuerdan al mar, a los eternos Lobos de Mar. Calma, experiencia, poesía también, como ellos la plasmaban en mil cartas de otras mil travesías, y coraje, valentía y humildad. Chema y su guitarra. Chema y su historia. Chema y amigos,..y blues, y jazz, y rock, rithm and blues, funk. Todo un compendio de música, de poesía, de ritmo y de buen saber hacer. También un crudo del sonido.
No sabía como encajar un aspecto, un componente de su existencia como es hablar de Los Crudos, o La Banda Cruda, a vuestro gusto. Muchos años en ruta, muchos garitos, pubs, conciertos, salas, en fin, mil golpes de baketa y otras tantas afinaciones de un instrumento que bien parece un apéndice más de su persona. Esa que unas veces puntea y la mayoría de las ocasiones cobra vida propia. Sonidos que pueden hacerte levitar, elevarte unos centímetros por encima del suelo y volver a jugar de nuevo a tocar la luz encendida sin quemarte. Gary Moore, y muchos más, rithm and blues, vuelvo a repetir, funk, repito de nuevo. Tonos, semitonos, arreglos, o sin arreglos. Todo lo vibrante del blues, lo improvisado del jazz, la carga de adrenalina del más puro Rock and Blues. Escucho "Sal del Fango", una pieza del nuevo trabajo de Los Crudos y pareciera que me hablasen. Por dos razones que considero de peso: La primera es porque la letra es sencilla, directa, con una temática de verdad, un canto a la libertad me atrevería yo a decir. La segunda razón la he buscado en una historia de amor sencillo, pequeño y enorme a su vez. Y la he encontrado en "El Dios de las Pequeñas Cosas" de Arundhati Roy. Una razón esa segunda a la que describo como el crujir de las costillas de un hombre al golpear con madera su espalda. Ni más ni menos que directo. Así es Sal del Fango, directo. Un bajo, un sencillo riff de guitarra y más. Un bautizo con música. Algo parecido al funk, Mother Popcorn, James Brown. Quizá lo más parecido a un cambio radical que yo puedo contar. No sé si decir tanto como que me cambió la vida, pero sí la forma de concebir el ritmo, la melodía, el acorde. O Archie Bell and The Drells, o tantos que se esconden detrás de "Sal del Fango" y dentro de ENCAJE DE BOLILLOS, un trabajo, el último de Los Crudos que contiene lo que les cuento y algo más. Ni más ni mejos que el sonido de los viejos lobos de mar. Larga vida, Chema.