lunes, 16 de junio de 2014

Poetas Malditos del Rock IV. Jimmy Hendrix.

Clave de Sol Revista Musical. Jimmy Hendrix. Por Jose Martínez.

Superguitarrista, sí. No encuentro otro adjetivo en este momento.  Influyente y bañado de talento músico y compositor. Introductor de radicales innovaciones en el arte de tocar el venerado instrumento, John Allen Hendrix (al que más tarde le cambiaron el nombre por el de James Marshall) nació el 27 de noviembre de 1942 en Seattle (Estados Unidos). No era un gran amante de los estudios y para ganarse la vida decidió enrolarse en el ejército americano como paracaidista, aunque tampoco tuvo mucha fortuna ya que tras romperse un tobillo abandonó su corta vida militar (esto fue lo que siempre manifestó Hendrix en vida, mientras que Charles B. Cross en una reciente biografía -ya sin Hendrix para rebatir semejante afirmación- escribió, sin demasiado fundamento, que fueron -se supone que fingidas- inclinaciones homosexuales las que provocaron su salida del ejército). Su destino final lo encontró en la música, pasión familiar a la que le había llevado su padre Al. Con su guitarra Jimi imitaba a los grandes nombres del blues americano, a los que admiraba profundamente, especialmente a B.B. King.
En su efímero paso por el ejército
había conocido a otro joven aficionado al blues llamado Billy Cox, un bajista con el que formó el dúo de R&B The King Casuals.
Al mismo tiempo sus habilidades guitarreras fueron contratadas como músico de sesión y de acompañamiento por gente tan importante en la época dentro de la música negra como Little Richard, King Curtis, Sam Cooke o los Isley Brothers. Quizá lo que viene después hasta su muerte sea más conocido. Quizá ese trayecto no importe tanto. O quizá sí. 
El disparate del suicidio siempre ha sobrevolado las mentes de los profetas de la carrera de Hendrix. El viejo periodista Chris Welch, del desaparecido 'Melody Maker', muy amigo de Jimi y compañero mío durante algunos años en la revista 'Popular 1', insistía en que Jimi estaba deprimido pero estaba seguro de que su muerte fue accidental, de que no quería suicidarse. Jimi tenía 27 años cuando murió. Sólo hubo un testigo de la últimas horas de Hendrix con vida: su última novia, la alemana Monika Dannemann, que se suicidó en 1996