A veces imaginamos como sería esta vida que nos ha tocado en suerte si hubiésemos hacido en otra época, en otra familia, en otro entorno. En la mayoría de ocasiones lo imaginamos mejor que el que tenemos, pocas, las menos, peor. Es difícil imaginarse cambiar una hipoteca por haber nacido en El Congo, en África o en Oriente Medio, en mitad de constantes conflictos. Yo soy alguien que ha imaginado esas situaciones, pero también he de confesar que me he paseado en sueños por lugares tan extraños como las series de dibujos animados. He vivido con Hommer, con Bart, con Maggie, con Lisa, y con el resto de la gran familia que compone la serie. Con los que más afinidad conseguí fue con Krustie "El Payaso", y con Moe el de la Taberna. Lo cierto es que esos dos ambientes y el gusto de Hommer por el rock de los setenta y ochenta me facilitaron la tarea de acercarme con el micro a las grandes bandas de su mano. En este artículo os cuento las experiencias con alguna de ellas.Lo he vivido tan real que no parecen ni sueños ni imaginaciones. Es lo más cerca que he conseguido tener a muchos que ya no podremos ver sobre un escenario.
Recuerdo que la primera cita musical fue con The Ramones, les vi cantándole su adaptación particular de "Happy Birthday" al Señor Burns mientras el capítulo proponía una especie de acople entre el personaje del empresario nuclear y la película Ciudadano Kane. Cómo será Springfield que el mismísimo Marky Ramone con la cara amarillenta de casi todos los personajes de Los Simpsons llegó a decir que había sido la mejor actuación de su carrera.
Recuerdo también el día en que Hommer decide concurrir a unas elecciones para inspector de hacienda y no encuentra otro sitio mejor que en el concierto que dan U2 en Springfield terminando apalizado por los seguratas mientras sonaba "Pride ( In The Name of Love )".
Uno de los sueños más recurrentes, repetidos y de los que guardo más recuerdos es uno en el que Hommer se convierte en Alcalde de "Nuevo Springfield" y da la casualidad de que The Who actúan en el pueblo antiguo, el de toda la vida. Hommer se las ingenia para que toquen en el muro que separaba a los dos Springfield emulando un recuerdo del Muro de Berlín. Hasta que al final la banda pone fin al conflicto a base de riffs.
También me colé con él, con el bebedor de cerveza más consolidado del mundo, Hommer, en un campamento donde los monitores eran especialmente maestros en esto del Rock and Roll. Ni más ni menos que los Rolling Stones, Elvis Costello y Lenny Cravitz, recibimos unas clases de música que hicieron crecer más aún el ansia por montar un grupo. Aún no lo hemos hecho porque llevo tiempo sin soñar ni imaginarme en la tierra de Los Simpsons, pero quien sabe si algún día Teloneemos a REM, a Red Hot Chilli Peppers o a Bruce Springsteen con el mismo rostro amarillento que lo hacen en televisión.
Han sido muchos más los rockeros que han visitado el pueblo de todos estos temibles personajes. Quizá falte poco para recuperar los sueños y las vivencias allí. De momento espero haber despertado en algún lector las ganas de soñar, con los Simpsons, con el rock o con cualquier situación que se salga de lo meramente rutinario.