domingo, 9 de marzo de 2014

Javier Krahe. ¿Es delito cocinar a Jesucristo?

Krahe con la insignia de oro y brillantes del programa
Es curioso observar lo chocante que se antoja para esa masa de culturetas trasnochados de té, barba y sombrero, que aparezca alguien que es algo parecido estéticamente a lo que se supone que venden, pero que además sea culto de verdad, la barba la lleve desde que nació, aproximadamente, y que no usa sombrero nada más que cuando le apetece. Casi al final del año pasado Javier Krahe nos sorprende con "Las Diez de Últimas" una colección de monólogos más a añadir a su cuenta particular. Porque hay quien lo define así, un monologuista de la música. Aparentemente puede parecer incluso una adulación. Lógico, los monólogos están de moda. Ahora ha cambiado el refrán aquel que decía que "en caso de ser gandul termina montando un bar" por el cartel de "vagos culturales buscan locales para monólogos". Y quizá sí, quizá sí que lo sea, ¿por qué no? Hay una característica que distingue a los genios del humor de los mediocres del casi humor inteligente. Esa característica única en cada uno es la ironía. Pero no valen todas las ironías para lo que yo quiero decir. Solo vale la natural. Y Javier Krae viene gastándola desde que nació, aproximadamente. "Con el nuevo Papa estarán padeciendo quienes me tuvieron siete años dando vueltas por los tribunales"
afirma Krahe contestando a la pregunta de si España es del todo aconfesional. Una respuesta al alcance de pocos monologuistas falaces y culturestas de barba postiza. Siete años de suplicio por participar en un vídeo titulado "Como cocinar un Jesucristo para dos personas".
Ahí es nada el delito. Paren la cadena de montaje, devuelvan a Bárcenas a su casita, que con Javier tenemos para rato. También toca hablar de música en este artículo, como no. Diez canciones que se suman a la más setenta que conforman unidas su discografía oficial. Sumenos la no oficial y obtendremos una receta para cocinar países aconfesionales. -¿Las Diez de últimas?, no sé, quizá no siga en el mundo de la música, me gusta el título porque es ambiguo-. Y es que se puede sentar uno en un taburete y hacer reir a una persona, a dos o a trescientos, dependiendo de si eres un buen actor de monólogos o si eres cada vez más mediocre, y así sucesivamente, pero hay que tener esas diez de últimas para acompañar este último disco con el ensayo "El Derecho a la Pereza" de Paul Lafargue, yernísimo de Karl Marx. Así se quita uno el sambenito de encima de tener que contestar ¿canta usted al momento social y político actual?. Particularmente creo que aquí nos viene a decir sin decirnos que el trabajo no es el fin único del individuo, si no el medio para vivir, Y también de paso, podemos entender lo acuerdo que debe de estar con los dirijentes de la patronal cuando piden más trabajo a cambio de menos dinero. La hostilidad del mundo le resulta agotadora y aventura que quizá todo esto venga a cambiar cuando a él, si está vivo, ya no le importe que lo haga. Diez canciones más que vienen a poner algo de cordura también a este mundo de la industria. Clave de Sol se moja en este caso, y por eso, aún reconociendo que es casi imposible quedarse claramente con ninguna de las diez, recomienda prestar atención a "-amos, -anda" y "No todo va a ser Follar". Música contra la hostilidad y monólogos de verdad aunque no lleves una barba de quita y pon a juego con el reloj en el bolsillo.