En
muchas ocasiones, en la mayoría, cuando entrevistamos a bandas o
solistas por primera vez, hacemos la pregunta del millón: ¿Qué
influencias tenéis?, o más poético, ¿De qué fuente ha bebido
esta banda?. Esta forma de hacer siempre la misma pregunta se puede
interpretar desde las dos posturas: desde la del entrevistador y
desde la del entrevistado. Esto es así desde que existe el
periodismo musical. Hay una manía casi enfermiza por las etiquetas,
por dotar con un solo nombre algo que es tan sugestivo y libre como
la música. Pero es que además necesitamos esa inoperante
pregunta, lo será así hasta el fin de los tiempos. Así se ha dado
lugar a nombres tan efímeros y poco trascendentes como "Satanic
Metal", "Post Grunge" o "Psichobilly". Queda
entonces ahora razonar la existencia y el porqué de las dos opciones
de respuesta a la cuestión de las influencias o las fuentes en que
beber.
Una, la del
entrevistador, obedece a simple costumbre, una cosa tópica, algo
que, aunque no tenga nada que ver con la realidad, hace ver que el
interés del medio es la preocupación por la música del invitado, pero que sin
embargo denota en la mayoría de los casos un desconocimiento total
de lo que se tiene entre manos. La otra, la del entrevistado es otra
historia, pero parecida, una respuesta a intereses más que
comerciales. Si se contesta que no tienen claras las influencias se
interpreta, o así lo hacen los gurús de la crítica musical, que se
va de sobrado, y si se plantean las influencias, el mismo gurú
escribe la falta de personalidad.
Pero hay una
palabra. Algo que define algo. Una música en un contexto histórico
determinado que no solo se sale de estas vanalidades, sino que cobra
muchísma más importancia de la que nos pueda parecer. el Surf Rock.
Finales de la década de los 50 y comienzos de los 60. el rock
británico invade el mundo, y como no podía ser menos, Estados
Unidos no se libra de la envestida. La Costa Oeste, Florida y un
largo etcétera de geografías proclives fabrica ensimismada por la
cultura Elvis, Beatle y otras hierbas inglesas esto que se dió en
llamar así, Surf Rock. Un estilo de rock de lo más ecléctico pero
que influiría de manera notable en la construcción del cercano
futuro del arte de la música en Gran Bretaña, paradojas musicales
de ayer y hoy. Composiciones estrictamente musicales, instrumentos de
viento y punteos son los dueños del género. Amplificadores y un
sinfín de detalles que la distinguirían del resto de las
creaciones. Link Vrai, The Ventures o The Shadows como inspiraciones
fundamentales. Quizá si afirmamos que en el año 1961, con Dick Dale
y "Let´s go Trippin", a parte de ser obligatoria su
mención más o menos ajustada a la realidad, comenzó el fenómeno
no nos estemos equivocando mucho. ¿Quien no ha escuchado al menos
una vez en su vida la música de los créditos iniciales de Pulp
Fiction? Pues ese, ese mismo es Dick Dale. Y eso es lo que conmenzo a
llamarse Sufr Rock. The Surfaris, The Challengers, y más semilla fue
la que recogió el testigo. Y quien se atreva a escribir de esto sin
mencionar a los grandes del género, The Beach Boys, casi no tiene
perdón. Una banda de cinco, que, aunque obvió de manera notable las
virguerías instrumentales que mencionamos antes, supo dotar de un
tono más pop rock sus temas y así ser en lo comercial enormenmente
más rentables. Y casi desaparece a mediados de los sesenta, aunque
se pueda hablar de un resurgimiento tímido en los años 80 cuando
Straitjakets, The Blue Hawaians, y el mismo Dick Dale de nuevo,
proponen ir de la mano con el resurgimiento de la práctica, en este
caso de la meramente deportiva. El Surf.
A partir de
ahí, el aspecto romántico del cine nos ha dejado ver hasta la
extenuación este estilo musical como la música de las últimas
vacaciones. Y ahora, cuando echamos la vista atrás para acordarnos
de él, al que por breve y personal sí que se le puede llamar de una
forma sin caer el los tópicos mencionados, descubrimos que se quedó
solo en eso, en la música de un recuerdo, pero no uno cualquiera.
Solo es la canción de las últimas vacaciones, a las que un eterno
año separa de las siguientes, con lo que aumenta la posiblilidad de
que la mayoría vayamos olvidando lo que fue. Al menos que se nos
encienda la bombilla y decidamos escribir unas letras soble la Música
del Surf.