martes, 4 de febrero de 2014

Surf Rock, la música de las últimas vacaciones.

En muchas ocasiones, en la mayoría, cuando entrevistamos a bandas o solistas por primera vez, hacemos la pregunta del millón: ¿Qué influencias tenéis?, o más poético, ¿De qué fuente ha bebido esta banda?. Esta forma de hacer siempre la misma pregunta se puede interpretar desde las dos posturas: desde la del entrevistador y desde la del entrevistado. Esto es así desde que existe el periodismo musical. Hay una manía casi enfermiza por las etiquetas, por dotar con un solo nombre algo que es tan sugestivo y libre como  la música. Pero es que además necesitamos esa inoperante pregunta, lo será así hasta el fin de los tiempos. Así se ha dado lugar a nombres tan efímeros y poco trascendentes como "Satanic Metal", "Post Grunge" o "Psichobilly". Queda entonces ahora razonar la existencia y el porqué de las dos opciones de respuesta a la cuestión de las influencias o las fuentes en que beber.
Una, la del entrevistador, obedece a simple costumbre, una cosa tópica, algo que, aunque no tenga nada que ver con la realidad, hace ver que el interés del medio es la preocupación por la música del invitado, pero que sin embargo denota en la mayoría de los casos un desconocimiento total de lo que se tiene entre manos. La otra, la del entrevistado es otra historia, pero parecida, una respuesta a intereses más que comerciales. Si se contesta que no tienen claras las influencias se interpreta, o así lo hacen los gurús de la crítica musical, que se va de sobrado, y si se plantean las influencias, el mismo gurú escribe la falta de personalidad.
Pero hay una palabra. Algo que define algo. Una música en un contexto histórico determinado que no solo se sale de estas vanalidades, sino que cobra muchísma más importancia de la que nos pueda parecer. el Surf Rock. Finales de la década de los 50 y comienzos de los 60. el rock británico invade el mundo, y como no podía ser menos, Estados Unidos no se libra de la envestida. La Costa Oeste, Florida y un largo etcétera de geografías proclives fabrica ensimismada por la cultura Elvis, Beatle y otras hierbas inglesas esto que se dió en llamar así, Surf Rock. Un estilo de rock de lo más ecléctico pero que influiría de manera notable en la construcción del cercano futuro del arte de la música en Gran Bretaña, paradojas musicales de ayer y hoy. Composiciones estrictamente musicales, instrumentos de viento y punteos son los dueños del género. Amplificadores y un sinfín de detalles que la distinguirían del resto de las creaciones. Link Vrai, The Ventures o The Shadows como inspiraciones fundamentales. Quizá si afirmamos que en el año 1961, con Dick Dale y "Let´s go Trippin", a parte de ser obligatoria su mención más o menos ajustada a la realidad, comenzó el fenómeno no nos estemos equivocando mucho. ¿Quien no ha escuchado al menos una vez en su vida la música de los créditos iniciales de Pulp Fiction? Pues ese, ese mismo es Dick Dale. Y eso es lo que conmenzo a llamarse Sufr Rock. The Surfaris, The Challengers, y más semilla fue la que recogió el testigo. Y quien se atreva a escribir de esto sin mencionar a los grandes del género, The Beach Boys, casi no tiene perdón. Una banda de cinco, que, aunque obvió de manera notable las virguerías instrumentales que mencionamos antes, supo dotar de un tono más pop rock sus temas y así ser en lo comercial enormenmente más rentables. Y casi desaparece a mediados de los sesenta, aunque se pueda hablar de un resurgimiento tímido en los años 80 cuando Straitjakets, The Blue Hawaians, y el mismo Dick Dale de nuevo, proponen ir de la mano con el resurgimiento de la práctica, en este caso de la meramente deportiva. El Surf.

A partir de ahí, el aspecto romántico del cine nos ha dejado ver hasta la extenuación este estilo musical como la música de las últimas vacaciones. Y ahora, cuando echamos la vista atrás para acordarnos de él, al que por breve y personal sí que se le puede llamar de una forma sin caer el los tópicos mencionados, descubrimos que se quedó solo en eso, en la música de un recuerdo, pero no uno cualquiera. Solo es la canción de las últimas vacaciones, a las que un eterno año separa de las siguientes, con lo que aumenta la posiblilidad de que la mayoría vayamos olvidando lo que fue. Al menos que se nos encienda la bombilla y decidamos escribir unas letras soble la Música del Surf.