viernes, 21 de febrero de 2014

Mark Knophler. Sincronía entre generaciones.




Muchas veces a lo largo de la vida nos preguntamos porqué ciertos estímulos entran como ráfagas un día y ya nunca se van de nuestra vida. Un fotograma de una película, tres gestos de un actor en un teatro, perfumes, tactos. Esas cosas que ni se sabe cuando sucedieron pero que cualquier día es perfecto para que las encuentres en tu camino y despierten la sensación de la primera vez que se presentaron ante tí. En música,  en rock, el contraste es aún más brutal si cabe, y con Dire Straits pasó muy a menudo. Yo siempre he pensado que la frase típica de "es música que nunca pasa de moda" tiene algo que ver más con eso, con sensaciones de un día. Pero esas sensaciones casi nunca son fruto del azar.
¿Se puede vivir una vida en seis minutos? ¿Se puede estar más unidos que cuando Sultans of Swimg deja caer el solo de guitarra y todos simular con el dedo en el pantalón?

Mi respuesta es sí. Podemos cerrar los ojos ante la evidencia, rendirnos ante lo económico de las superventas de la música vacía que nos asalta a diario y asociar cierto misticismo a esa gente que nunca para de agrandar la figura de Mark Knophler,
por creer que las notas musicales se hacen mayores con el tiempo, pero lo que no se puede hacer es darse golpes como si se estuviera soñando cuando ni aún sabiendo a quién pertenece Brother in Arms las manos se mueven por sí solas hacia la frente y un "madre mía" aún resuena desde la garganta de un niño con diecisiete años. Making Movies, Communiqué, Love Over Gold,
On Every Street. Material de sobra para estar recordando sensaciones mientras dure una vida. Efecto o causa, o los dos a la vez, adolescencia y madurez en conjunción bajo el mismo cielo plagado de noches musicales, de ratos de los que no nos acordamos al ponernos a rememorar ese preciso instante que forma parte de nuestra historia en el que nos gustó por primera vez una canción. Gracias eternas que dar a tampoco se sabe bién a quién por haber hecho llegar un día a la conciencia de cualquier mortal la esencia de un Mark con cinta en el pelo, sin cinta, con camisa americana o sin ella, pero siempre con unos dedos prodigiosos, yo diría que sacados de otra galaxia que no acarician púa y que son, por sí solos, unidos al instrumento capaces de enlazar mil generaciones en torno a una canción.
You get a shiver in the dark 
It's been raining in the park but meantime 
South of the river you stop and you hold everything 
A band is blowing dixie double four time 
You feel all right when you hear that music ring 
Primera estrofa de Sultans of Swing