martes, 25 de febrero de 2014

Fusiones Locas I. Alquimia. Flamenco Metal.

Nadie sabe lo que le va a deparar el día que viene, ni la noche después de la tarde. Es fácil de entender, es culpa de la madre naturaleza, de la eterna sorpresa y de lo cambiantes que resultan hasta los más grandes acontecimientos aún después de parecer eternos. En eso consisten los anhelos de mucha gente, de personas de la calle, de ejecutivos, de funcionarios de ricos acomodados y de pobres también. En el ansia del cambio, de la experimentación, del juego con la suerte o la desdicha, de querer cambiarlo todo en beneficio propio o para el bién común. Pues estoy imaginando el caso de un músico dispuesto a jugar al arte milenario, o la ciencia, quién sabe, de la alquimia sonora. Los hay, las hay, artistas pegados a un laboratorio del cual no paran de salir sonidos frutos precisamente del cansancio de lo cotidiano. ¿Imaginar cada día un nuevo experimento? Sí. Nos sorprenderíamos al buscar de la cantidad de pruebas, del hastío que lleva a cansarse, a renunciar a la música por creer en el tópico de "en música está ya todo escrito". Pero también es curioso dejarse llevar
por la curiosidad y comprobar que hay aún más gente que tiene desterrado este tópico desde hace tiempo. Todo esto para contar que hace un año más o menos iniciamos en el programa una serie de entregas de fusiones musicales que aparentemente parecían raras o estridentes solo con nombrarlas
. Jazz-Metal, Blues-Metal, Punk-Flamenco, Flamenco-Metal, y mil más que nos dejarían como mínimo predispuestos a seguir curioseando. Eso es lo que pretendo hacer con esta serie de entregas, una historia o lo más parecico a ella de lo que han sido "fusiones locas", salidas del laboratorio. Hoy trataré de contar mi contacto con algo que se llama "flametal". Son pocos los ejemplos de bandas o solistas que se atrevan a publicar en serio algo como esto, que se atrevan a meterse en un estudio a terminar un proyecto que al fin y al cabo siempre estará expuesto a los juicios de ciertos críticos y puretas a los que les gusta lo nuevo solo por el hecho de tener alguién más al que atacar y soltar con ellos la retaila de referencias aprendidas de memoria sobre lo políticamente correcto en música. Yo en este caso os cuento a modo de introducción mi experiencia basada en dos experimentadores que han dado ese salto de complejidad y valentía necesario para exponerse a esa circunstancia. El primer caso es este. Se trata de "Flametal" y el trabajo "The Elder", una banda californiana para más inri. Porque cuando se piensa en flamenco sea del tipo que sea o mezclado con lo que a uno se le ocurra en lo que piensa es que seguro, sí o sí, es en la obra de un español. Pues no, en este caso de California. Capitaneados por Benjamin Woods, el líder del experimento, que según cuenta se le ocurrió por primera vez tras robarle todos los instrumentos que tenía menos una guitarra española. Así, la curiosidad le llevó a practicar y aprender la mayoría de los palos flamencos y un día a mezclarlos con lo que había dominado siempre, el metal. Obtiene unos resultados de bastante calidad guste o no a quienes hemos nombrado antes. Pero no tenemos que irnos solo a tierras norteamericanas para encontrar ejemplos de esta fusión loca. En Madrid tenemos a la banda "Tempel" que aún siendo algo más metal que flamenco en este caso suenan menos melódicos y más potentes. Tienen una parte de guitarra, pero la parte metal predomina. Quien les iba a decir a Kant, el vocalista, Raúl y Kobe, guitarra española y acústica respectivamente que algo tan diferente como esto les iba a terminar haciendo dejar un poco de lado su numetal de siempre precisamente por la buena acogida de "Areté Despierta". Pues no se sabe quién, pero lo que sí tenemos en Clave de Sol 5.3 cada día más claro es que el respeto es ante todo la bandera que debería enarbolar la música y esto, como todo lo que se lleve a un estudio o al menos a un escenario lo merece como el que más, por los laboratorios y los alquimistas de la música un brindis con fuerza y ganas de decirles adelante, que la imaginación no pare nunca de funcionar.