Leo hoy varios artículos como suele ser costumbre hace tiempo. Hay mañanas, eso sí, que uno se levanta más receptivo que otras, y esta no sé porqué, ha sido una de las que la indecisión me ha llevado casi al borde del mal humor. He decidido, como terapia hacer lo que nunca hago y mirar listas de cosas, de libros más vendidos, de libros con buena crítica, con mala, listas de las cinco películas que no te debes perder, listas, todo listas. Pero me he detenido en una y he cantado victoria. Los diez discos más vendidos de la historia de la música. ¿Por qué los diez y no los veinte o los cuarenta? Quizá por que las ganas de leer han ido decreciendo. Antes de comenzar con la lectura he pensado en la forma de contabilizar los discos que se venden ahora y los que se vendían en los años setenta y ochenta, esos años en los que el vinilo era un objeto de culto, en los que poseer ese objeto negro y grande que giraba en el tocadiscos era poco más que una quimera para la gran mayoría y un elemento de museo para otros. La respuesta en este caso a como se contabilizan los discos vendidos es fácil de contestar. La facturación en las tiendas y la compra venta por catálogo era el único dato que permitía el recuento de las ventas. Dato fiable al cien por cien. Añádole también a mi cábila que entonces la copia era algo más difícil de conseguir que en estos tiempos. Ahora se cuentan las unidades también, pero por descargas. Y definitivamente doy el salto a leer la lista. No es que me haya causado ninguna sorpresa digna de resaltar, pero confirmar una evidencia que pasa desapercibida par la gran mayoría de los oyentes de música actuales ha sido todo un placer. El número uno indiscutible lleva siéndolo casi durante toda la historia reciente el mismo, Michael Jackson con "Thriller", un álbum de 1982 con más de ciento diez millones de copias vendidas. No contemplo ni yo ni creo que ningún mortal lo hace que mientras vivamos aparezca otro que destrone al rey de una época, al creador de unos cortometrajes llamados videoclips. Y no es que sea muy santo de mi devoción, pero hay hechos en los que uno tiene que estar de acuerdo casi por obligación. El número dos, y aquí aparece lo que forma parte de mi bienestar de hoy, "Back in Black" de AC/DC, siguiendo al citado Michael pero con más de la mitad menos de ventas aunque con un número respetable no, lo siguiente. Un disco del año 1980 que lleva vendidas más de cuarenta y nueve millones de unidades. Así sigo leyendo y me encuentro en tercer lugar con "The Dark Side of the Moon", los grandísimos Pink Floyd con cuarenta y cinco millones, "Bat Out of Hell" de Meat Loaf, de 1977, con cuarenta y tres millones, "BSO The Bodyguard/El Guardaespaldas, de 1992 con cuarenta y dos millones, "Rumours" de The Fleetwood Mac con cuarenta millones, y así decreciendo he leído hasta diez. El décimo es "Led Zeppelin IV" de Led Zeppelin con treinta y cuatro millones vendidos. Y así sí que salen las cuentas, así, comenzando por observar que el disco más moderno del que os hablo es la banda sonora de El Guarda Espaldas y que es de 1992, sí salen. En estos momentos en los que es más fácil conseguir un disco en formato digital incluso que en formato CD, no por barato, sino por gratuito en la mayoría de los casos, la forma de contabilizar es menos fiable. Y no creo que sea menos fiable por que sea difícil el recuento, que es al contrario, sino porque los abusos de las descargas ilegales han convertido a la música en un artículo que ya se sale casi de lo artístico. Algo como un peine, un champú o una lata de cerveza. Algo tangible, casi sin jugo, aunque lo sigue teniendo todo. Buscar culpables tiene el sentido que cada uno le quiera dar, pero lo cierto es que sin el canon digital, sin los impuestos excesivos, sin el acoso y derribo a la creación quizá fuese algo más fácil descartar la opción de que se vende menos por las mil razones que se le ocurran a críticos, artistas y periodistas. Quizá ni siquiera se vendería menos porque se compraría mucho más. Ah, y a la evidencia contrastada que ha provocado la lectura de la lista que me refería es a que el rock and roll ocupa un lugar privilegiado. Algo casi impensable a día de hoy.
