jueves, 27 de febrero de 2014

Libertad musical. Punk, Rock, Rap, Reegae. Negu Gorriak.

Al llamarse ecléctico los críticos que se quedarán cojos de las tres piernas últimamente lo denominan "de todo sabe y de nada entiende". Pues aquí escribimos un grupo de gente que "de todo sabemos y de nada entendemos". Hoy hemos consensuado hablar de punk, de punk-rock, de rock, de rap, de reegae. Hoy rendimos letra a Fermín, a Iñigo, a Kaki y a Mikel. Negu Gorriak. Y es que hay que reconocer que una banda que aunque unía las almas de más de dos proyectos, la energía de Kortatu, de M-ap y de BAP, que era nueva en el año 1991 con la última incorporación, que debute en directo en Herrera de La Mancha (prisión) es algo que no pasa todos los días. Al igual que no pasa todos los días el tren de la calidad. Llamémosle como queramos, pongámos le todas las etiquetas del mundo, pero a ver quien de esos críticos se atreve sin miedo a ser tildado de mediocre a decir que existe ausencia de calidad. ¿En qué?
Busquemos entonces en el diccionario otras posibles ausencias tanto en ellos como en el resto de mortales que saquen a la calle algo como "Radio Rahim" por poner un ejemplo. Ausencia de calidad musical: Ausencia de cualidad pertenciente a algo que permite juzgar su valor musical. En ese caso, ¿quién suele ser el juez? el crítico, claro. ¿Calidad musical es un conjunto de notas? ¿Es una voz de barítono?
¿Es hacer algo que deje satisfecho al crítico? Según estos eclécticos de Clave de Sol todas las respuestas son correctas e incorrectas a la vez. No hay nada más ecléctico. No se puede llamar ausente de calidad a algo a lo que muchísimos periodistas musicales han definido como mezclas o influencias de Public Enemy, James Brown, Bad Religion, Metallica u Os Resentidos. Directamente no se puede. Para gustos los colores, reza el tópico refranillo. Para eso es para lo que está hecha la música, para gustos. Quizá haya otros aspectos que influyan a la hora de catalogar en este caso a Negu Gorriak. El idioma en que componían e interpretaban puede ser uno de ellos. ¿Alguien me explica porqué Bad Religion que cantan en inglés son unos fenómenos y Negu que cantan en vasco son unos radicales? o terroristas directamente. Hablar de política en las letras es hablar de gente, de pueblo, de problemas, de lucha, de conformismo pero también de inconformismo. Creemos que cuando en Mary Poppins se hablaba del derecho al voto de la mujer se estaba hablando de política con mayúsculas, y forma parte de una biblia del cine infantil. El ejemplo puede resultar chocante, pero es así. Cuando se canta en vasco y se canta así sin ser tu lengua madre adquiere otro tinte, el tinte de que cantas en vasco por convicción y hacerlo es una forma poética de decir soy nacionalista. Y qué. En la viña de este señor con la piel de toro habemos muchos mortales, hijos de padre y madre, que creemos en esto, en lo otro o en lo de más allá y en una sociedad libre nadie debería denostarnos por nuestro credo. Brindar por quien estuvieron y están al lado, del lado, o simplemente con la ausencia de esperpento a la hora de declararse admirador de Negu Gorriak, de Kortatu, y de tantos otros es un ejercicio que pretendemos hacer con este negro sobre blando de hoy. Se les ha tratado de apólogos del terrorismo, de incitar a la violencia o a las armas directamente. Y sí, quizá parte de sus temas hablen de violencia, pero es que eso forma parte del fuero interno de cada uno de nosotros. La situación de tomadura de pelo por parte de el sistema en que vivimos da para mucha imaginación y para imaginar muchos sistemas de lucha. Con esto no queremos hacer nosotros apología de nada en concreto. O sí. Pues sí. Queremos hacer apología de la libertad en su sentido más amplio. Un día le preguntaron a alguien que qué era libertad. Este contestó: Ausencia de coacción. Por lo mismo queremos declararnos eclécticos, para empezar, amantes del ritmo, de la música, de la libre expresión, de todas las lenguas del mundo y sobre todo del respeto. Poner como ejemplo a Negu Gorriak ha sido una forma de exponer todo lo que queríamos escribir en una sola experiencia musical. Podíamos haber puesto a otro o a otros, pero la conclusión hubiese sido la misma. Nos podéis creer.